jueves, mayo 19, 2005

Juan Marichal una mezcla de Pedro, Clemens y Maddux 12:41 PM
Elegir tamaño Pequeño Normal Grande Muy Grande

SAN FRANCISCO.- Imaginen un lanzador que pueda combinar la versatilidad de Pedro Martínez, la durabilidad de Roger Clemens y el control de Greg Maddux.
Ese fue Juan Marichal.
Muchos que vieron a Marichal ganar 238 juegos con los Gigantes en 1960-73 puede que nunca hayan comprendido totalmente su grandeza. Con frecuencia sufrió la sombra de tales contemporáneos como Bob Gibson y Sandy Koufax, quienes establecieron más records y jugaron para más equipos campeones. Marichal no sólo nunca ganó un Premio Cy Young sino que falló en obtener ninguno de los 20 votos de las papeletas del Premio Cy Young en 1963, 1966 y 1968 -años en los que ganó 25 juegos o más.
"Eso me dice que un montón de gente responsable de votar no me querían," dijo Marichal, cuya imagen sufrió en 1965 cuando golpeó en la cabeza con un bate al receptor de los Dodgers de Los Angeles, John Roseboro.
"Siempre me arrepentí de lo que hice," dijo Marichal, notando que él y Roseboro más tarde se hicieron amigos. "Yo hice algo que fue malo y deseé que nunca hubiese pasado."
Marichal nunca tuvo que excusarse por sus actuaciones. Uno de sus adversarios, el miembro del Salón de la Fama, Frank Robinson, sabía que Gibson y Koufax no estaban sólos en la cima.
"Juan estuvo ahí con ellos," dijo Robinson, ahora dirigente de los Nacionales de Washington. "No tenía que tomar un asiento trasero."
No con credenciales que incluyen un promedio de ganados de .631, seis campañas de 20 victorias, 52 blanqueadas, 2,303 ponches y sólo 709 bases por bolas en 3,507.1 entradas.
Marichal lució sólo en un memorable caso. El acentuó sus lanzamientos con una imponente patada que ajustaba perfectamente con el fondo de las torres de luces del Candlestick Park. En un equipo iluminado por Willie Mays, Willie McCovey y Orlando Cepeda, el estilo singular de Marichal, así como su consistencia, lo ayudó a darle una distinguida presencia en los Gigantes y en todo el béisbol.
Los Gigantes se han asegurado de que Marichal, un elevado al Salón de la Fama en 1983, será siempre recordado. Una estatua que lo captura en su forma de lanzar le será dedicada frente al SBC Park antes del juego de Atléticos y Gigantes, uniéndose a las imágenes en bronce de Mays y McCovey.
"Qué placer tener eso en la ciudad donde jugué por 15 años e hice tantos amigos," dijo Marichal, de 67 años, desde su hogar en la República Dominicana esta semana. "No puedo esperar para estar en San Francisco y ver la estatua con mis propios ojos."
Testimonios de antiguos compañeros y rivales de Marichal -junto con apuntes del mismo lanzador- trazan su arco de excelencia.
Felipe Alou, dirigente de los Gigantes y antiguo jardinero: "Para mí, este tipo fue un natural. Me decía que algunos de sus hermanos fueron jugadores y lanzadores y que ellos le enseñaron algunas cosas. Pero algunas de las cosas que vi entonces y después, nadie puede enseñar eso. Nadie. Eso es inteligencia, balance, control, entereza, todo que Dios lo da."
McCovey: "Primero lo conocí jugando béisbol invernal en la República Dominicana. No había llegado a las ligas mayores todavía, pero usted sabía que este tipo era algo especial."
Steve Stone, narrador de ESPN, ganador del Premio Cy Young de la Liga Americana en 1980 y novato con los Gigantes en 1971: "Fue como ningún otro."
Marichal: "No pienso que hubiese durado 16 años en las ligas mayores lanzando por el lado del brazo. De esa forma fue como aprendí, tratando de imitar a un lanzador que yo observaba en Dominicana llamado Bombo Ramos. Firmé como profesional al final de 1957, vine a los Estados Unidos en 1958 y fui a Michigan City. De ahí fui a Springfield, a jugar por Andy Gilbert. Antes de que terminara la campaña de 1959, el vino donde mí y me dijo: 'Juan, ¿por qué lanzas de esa manera?' Yo le dije que era como había aprendido. Le pregunté cuál sería el beneficio si aprendía a tirar por arriba del brazo. Y él me dijo 'Serás mejor lanzador contra bateadores zurdos. Así que comencé a lanzar por arriba y pareció imposible hacerlo sin levantar la pierna."
Alou: "Los Gigantes trataron de cambiar esa forma de lanzar, pero él nunca lo aceptó."
Marichal: "Cuando llegué al entrenamiento primaveral en 1961 ellos querían cambiar mi movimiento. No querían que levantara la pierna porque decían que no estaba viendo el plato. Sam Jones me dijo 'Sigue lanzando bien la pelota. Es una buena señal si estás tirando strikes. No veo por qué tengas que cambiar tu mecánica.' Yo le hice caso y nunca cambia."
Robinson: "Era muy engañoso. Tenía quizás como 15 lanzamientos -cinco lanzamientos desde diferentes puntos. Por encima, tres cuartos, por el lado, por debajo del brazo -de vez en cuando creíamos que iba a tirar por entre las piernas. Así era de sorpresivo."
Alou: "El desarrolló un tirabuzón por su propia cuenta. Estaba teniendo problemas el primer par de años con los bateadores zurdos, y decidió experimentar con el tirabuzón. Cuando terminó la liga invernal, me dijo: 'Felipe, ahora voy a ser el pitcher que quiero con ese tirabuzón."
Ron Fairly, narrador de Seattle y antiguo primera base de los Dodgers: "Podía lanzarlo en cualquier momento, especialmente cuando estaba abajo en una cuenta de 2-2 ó 3-2."
Stone: "Si su control no era grande, la patada alta habría sido inútil. Lo habría ayudado a engañar, pero su arsenal extraordinario y el control fue lo que lo hizo algo aparte."
Jack Hiatt, director de desarrollo de jugadores de los Gigantes y receptor en 1965-69: "En el medio del viento del Candlestick él podía golpear la envoltura de una goma de mascar."
McCovey: "Un montón de tipos tratan de tirar muchísimos lanzamientos, pero no los ponen por el plato. Así que puedes descartar algunos lanzamientos hasta que tira uno con el que puede lanzar strikes. Ese no fue el caso con Juan."
Stone: "Aquí estaba un tipo que pudo haber sido un lanzador directo de poder porque pienso que fue una de las más subestimadad de sus cualidades. Pero porque tenía tanta variedad, nunca recibió el crédito."
Cepeda: "Una vez estábamos jugando con Milwaukee y Eddie Mathews estaba al bate con las bases llenas y un out. El le dijo a Tom Haller, 'Nada más quiero lanzar bolas rápidas.' Tom dijo 'Pero Mathews es un gran bateador de bolas rápidas'. Juan le dijo 'Sí, pero las voy a tirar donde no las va a batear.'"
McCovey: "Uno sabía que era un día de 'ganancia' cuando él salía y el bullpen iba a tener un descanso. Esas eran dos cosas con las que se podía contar."
Cepeda: "Un tipo de Fox me entrevistó acerca de Juan. El no sabía que Juan ganó un juego 1-0 en 16 entradas contra Warren Spahn.
Marichal: "Tantas cosas pasaron en ese juego. Alvin Dark me quería sacar en el noveno episodio, y yo me mantuve pidiéndole que me dejara. Cada episodio que pasaba después del noveno, él decía 'Eso fue suficiente.' Y yo decía, 'Alvin, ¿tú ves a ese hombre lanzando en el otro lado? El tiene 42 años y yo tengo 25, y no me puedes sacar hasta que ese hombre no esté lanzando.' No me habló por unos cuantos días después de eso. El quería proteger mi brazo, pero yo quería seguir lanzando. Quería ser un ganador. Y lo hice en el 16 con un jonrón de Willie Mays. Ese fue uno de los días más felices de mi vida."
El sábado será otro.

Editor:

Junior Peña

This page is powered by Blogger. Isn't yours?